Si tienes una botella de vino tinto abierta y no sabes qué hacer con ella, esta receta de rosquillas de vino tinto es la solución perfecta. Un clásico de la repostería de toda la vida, que recuerda a las recetas de la abuela, estas rosquillas ofrecen ese sabor casero y lleno de tradición que ha pasado de generación en generación. Con ingredientes humildes y un proceso fácil de seguir, estas rosquillas se caracterizan por una textura firme por fuera y un sabor casi adictivo. Son el acompañamiento ideal para las sobremesas con café, té o licor dulce. ¡Anímate a preparar esta receta y disfruta de un dulce lleno de historia y sabor!
En un cuenco, mezclar el aceite de oliva, el vino y el azúcar, y remover bien.
Incorporar la harina tamizada y la levadura en polvo. Remover inicialmente con una cuchara.
Cuando la masa empiece a coger consistencia, amásala con las manos.
A continuación, transferir la masa a la superficie de trabajo y seguir amasando con las manos hasta obtener una masa homogénea.
Precalentar el horno a 170° C. Coger una porción de la masa y darle forma de cordón.
Unir los dos extremos para formar una rosquilla, ejerciendo una ligera presión en el punto de unión para evitar que se abran durante la cocción.
Pasar las rosquillas por el azúcar.
Coloca los roscos espaciados entre sí, en una bandeja de horno forrada con papel de hornear. Cocinar en el horno (previamente precalentado) a 170°C durante 20 minutos.
¡Las rosquillas de vino tinto ya están listas para que las disfrutes!